Sinceridad y transparencia

(mvc, Málaga, España) - Escribe Mark Henricks en Entrepreneur, How to Interview for Integrit, acerca del adorno de los currículos, por parte de los candidatos, con datos que, en algunos casos, caminan por el mundo de la falsificación, la desinformación o el oscurantismo. 

El interesado no parece caer en la cuenta que para los trabajos decentes, además de leer entre líneas en entrevistas concienzudas, se suele verificar los datos que se suministran y, cada vez más, utilizar Internet, a través de motores de búsqueda. 

Sugiero sinceridad y transparencia, decir la verdad y no tapar o esconder. 

Por supuesto, ser discreto, pero no engañar. Si no eres la persona idónea para el puesto que te presentas, y no te seleccionan, créeme que es lo mejor que te puede pasar. 

Si percibes malas artes en el proceso de selección o vibraciones negativas, evidentemente no te interesa el puesto. 

Sé que es fácil decirlo y puede que difícil practicarlo, sobre todo cuando necesitas trabajar porque la economía te ahoga, pero con maniobras orquestales en la oscuridad no se va por el camino que te mereces transitar en esta Vida (Fuente de la imagen: pixabay).

Concienciación y Compromiso

(mvc, Málaga, España) - Parece que el periodo de crisis ha recuperado el concepto “microgerencia”. Comentaba a un cliente que andan algunos directivos y gerentes administrando con excesivo control o atención en los detalles, revisando con lupa hasta la tinta del bolígrafo. Aspectos como el consumo de papel higiénico, la luz encendida del cuarto de baño o cada cuanto tiempo se le saca punta a un lápiz, han pasado a ser fuentes importantísimas para recuperar las pérdidas y motivos para cabreos morrocotudos. 

No caen en que es una cuestión de continua concienciación, compromiso y responsabilidad de todos, empezando por él. Asimismo, denota una escasez de miras, de perspectivas, y una falta de preparación o experiencia en gestionar proyectos, empresas, instituciones, en épocas sensibles. He leído en algún sitio, que ahora no recuerdo, que para un decente profesional de la dirección y la gestión, no existe diferencia entre tiempo de vacas gordas y tiempo de vacas flacas. 

En época de bonanza, algunos energúmenos han derrochado en mi país a diestro y siniestro los recursos de los centros de actividad que tenían asignados, ya que los beneficios o las perspectivas de ingresos eran lo suficientemente representativos como para tapar despilfarros, presuntos desfalcos y errores de bulto. Lo malo de todo es que los actuales ardores y arrebatos en los detalles, suelen conducir a caminos de organización reactivos que aceleran el negativo desenlace final. 

Claro que todo es importante, pero, ni hay que exagerar, ni por reducir aún más el consumo de agua de la cisterna del cuarto de baño o el tiempo del café en el office, se va a resolver el gordo problema económico o financiero que sufre su empresa. ¿Tan difícil es analizar, detectar y priorizar? Tampoco hay que confundir una política de ajustes de costes a las realidades económicas de cada momento, con una indiscriminada reducción de gastos, sin un criterio ni un plan que lo soporte. Como dice el refranero, “A perro flaco, todo son pulgas” (Fuente de la iamgen: pixabay).